lunes, 25 de julio de 2016

El habla' guayaca' es la marca registrada de los guayaquileños *

EXTRA escogió algunas de las frases que más 'vacilas' en tu día a día, mientras que dos escritores y profesores de Lengua y Literatura explicaron cómo y por qué se originaron.

 Si hay algo que distingue a los guayaquileños es la manera de hablar. 'Camellar', 'sapear', 'armar pito', 'meter labia', 'calentar la oreja', entre otras palabras y freses, son expresiones propias de los habitantes del Puerto Principal.
Este tipo de lenguaje que únicamente entienden quienes habitan en un determinado lugar geográfico o que lo emplean quienes comparten determinados códigos comunes se llama jerga.
Livina Santos
Foto: Archivo GRANASA
Livina Santos, narradora y docente de Literatura, explica que esta tiene carácter transitorio y generacional, se da al interior de agrupaciones y tiene que ver con los sectores.
"Es parte de la identificación de los grupos, son códigos de identificación. Es parte del habla, de las complicidades que se tienen. Es como una abreviación para entenderse", menciona.
Sobre cómo se origina, Santos detalla que "todas tienen un origen etimológico que tiene que ver con alguna relación de la palabra".
"Generalmente son palabras propias de la lengua que se transforman en jerga luego de un juego", menciona y pone como ejemplo que 'zanahoria' se desprende de una variación del adjetivo 'sano', mientras que 'camello' se originó como referencia de la frase: 'Trabajar como un camello', que implica trabajo duro.
Miguel Antonio Chávez
Foto: Archivo GRANASA
 Miguel Antonio Chávez, también escritor y profesor, aclara que el hecho de emplear una jerga ligada al territorio "se da en todos los lados". "La jerga guayaca, como todo en la lengua, va mutando y algunas de estas jergas se van desactualizando para dar paso a otras. Cuando estaba en el colegio, el 'chepo' era el 'bacán' en algún aspecto determinado. Los colegiales de ahora dudo que lo usen. Sin embargo, hay otras jergas como 'ese/ esa man' que aún se mantienen", comenta.
 Incluso, el autor de 'Conejo ciego en Surinam' recuerda que cuando era un niño, en la década del 80, le decían que era mala educación emplear este tipo de palabras porque "eran de marihuaneros".
Además, de que algunas de las expresiones que forman parte de la jerga tuvieron origen lumpen o marginal. Aún así, aclara que no toda la jerga que manejan los guayaquileños nació aquí.
"Algunas tienen clara herencia del lunfardo (jerga empleada originalmente por la gente de clase baja de Buenos Aires, parte de cuyos vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en el español popular), como 'luca', 'chamuyo', 'fulero' e incluso 'turro'. Aunque este último significa distinto que acá", menciona. (LL)

* Nota originalmente publicada en la web de EXTRA, el 25 de julio de 2016. Así debía verse en la web, pero la plantilla no dejó incrustar el gadget que elaboré en PlayBuzz. Así es la vida... :(

domingo, 24 de julio de 2016

Se quedó 'dominado' por una guayaquileña*

Danilo y Dora contrajeron matrimonio en diciembre de 2012.
Foto: Cortesía



El brasileño Danilo Vitanis llegó a la urbe por trabajo, pero encontró el amor. Desde 2012 está casado con Dora West.

Lucero Llanos, Guayaquil
Con apenas 22 años, Danilo Vitanis llegó a Guayaquil en mayo de 2004. Había salido de su natal Sao Paulo, en Brasil, junto a otros bailarines en busca de trabajo y aventuras. La fiebre del ritmo axe invadía el continente y los canales de televisión se peleaban por incluir la novedad en sus señales.
Fue así como, luego de pasar por Chile, Costa Rica y otros países, Danilo y sus compañeros de Ta' Dominado arribaron a una ciudad calurosa que terminó dándole mucho más que un trabajo.
"En ese momento de nuestras vidas, íbamos a donde nos llevara la marea. Dios quiso que esta nos empujara a Guayaquil y aquí encontré mi destino", asegura el bailarín y mánager de Las Tres.
"Es una ciudad que acoge mucho a las personas que llegan y que me ha dado a la mujer de mi vida", resume el brasileño desde su hogar, un departamento que le ofrece una vista amplia del norte de la urbe.

miércoles, 20 de julio de 2016

Los celos y la competencia rompieron la ‘trieja’ perfecta*

Fotoproducción: Lucero Llanos


‘Sol’ (nombre protegido) relató a EXTRA cómo fueron los cinco años en los que vivió una relación poliamorosa junto a otras dos chicas. 


Lucero Llanos, Guayaquil
Sus cuerpos eran un eclipse cada noche. ‘Sol’, ‘Luna’ y ‘Venus’ (nombres protegidos) habían encontrado el refugio ideal para combinar el placer y los sentimientos.
El poliamor era la institución ideal para juntar los ombligos, los “te amo”, los labios partidos de tanto besar, los “me haces falta, a qué hora vienes” y los orgasmos.
 —Éramos las tres o ninguna — admite ‘Sol’, quien durante cinco años vivió una relación con otras dos chicas.
Eran la ‘trieja’ perfecta. O así lo pensaban quienes las conocían. Pero hace un mes, todo eso se fue al traste. Desde el inicio ‘Sol’ y ‘Luna’ ya llevaban nueve años como pareja cuando ‘Venus’, una ex de ‘Sol’, entró en escena.
 —Todo comenzó como una broma. Empezamos a andar con ella como amigas y, después, las tres nos fuimos un día a Canoa. ‘Luna’ tomó, se mareó y ambas terminaron juntas —relata la mujer vía Skype.
Aunque no recuerda quién fue la que propuso que las tres tuvieran algo, asegura que las cosas se fueron dando en el camino y que después no supieron qué hacer ni cómo enfrentarlo. Vivieron juntas y establecieron algunos tipos de acuerdos como que no tendrían relaciones sexuales si no participaban las tres.
 —Aunque a veces con ‘Luna’ rompíamos las reglas, sin que la otra se enterara —admite con algo de picardía.

Cuando en el amor caben más de dos*

Fotoproducción: Lucero Llanos  Modelos: Xavier Ávila, Mario Erazo, Cristhian Carrasco y María de los Ángeles Pérez (Escuela de baile Rumberos Tropicales)

El poliamor es un tipo de relación que cuestiona la monogamia y acepta la posibilidad de que se pueda querer a varias personas a la vez. Tres ecuatorianas contaron a EXTRA su experiencia.

Lucero Llanos, Guayaquil
 No pueden evitar juntar sus manos por debajo del mantel. ‘Artemisa’ y ‘Virgo’ (nombres protegidos) son la mismísima canción de Mecano ‘Mujer contra mujer’. “Luego a solas, sin nada que perder, tras las manos va el resto de la piel”, podría completar quien las viera. Pero la mesa no está completa.
“Una persona tiene la capacidad de amar a más de uno”, dispara ‘Artemisa’, quien luego de seis años de relación estable con ‘Virgo’, descubrió que también sentía algo por ‘Fénix’, una chica que conoció dentro del ámbito laboral y que tenía una pareja fija (‘Perséfone’).
Desde entonces, ‘Artemisa’ se reparte entre las dos. Pero no hay ‘cachos’ ni mentiras. ‘Virgo’ y ‘Fénix’ saben de la existencia de la otra y lo aceptan porque ‘Artemisa’ es poliamorosa.