domingo, 24 de julio de 2016

Se quedó 'dominado' por una guayaquileña*

Danilo y Dora contrajeron matrimonio en diciembre de 2012.
Foto: Cortesía



El brasileño Danilo Vitanis llegó a la urbe por trabajo, pero encontró el amor. Desde 2012 está casado con Dora West.

Lucero Llanos, Guayaquil
Con apenas 22 años, Danilo Vitanis llegó a Guayaquil en mayo de 2004. Había salido de su natal Sao Paulo, en Brasil, junto a otros bailarines en busca de trabajo y aventuras. La fiebre del ritmo axe invadía el continente y los canales de televisión se peleaban por incluir la novedad en sus señales.
Fue así como, luego de pasar por Chile, Costa Rica y otros países, Danilo y sus compañeros de Ta' Dominado arribaron a una ciudad calurosa que terminó dándole mucho más que un trabajo.
"En ese momento de nuestras vidas, íbamos a donde nos llevara la marea. Dios quiso que esta nos empujara a Guayaquil y aquí encontré mi destino", asegura el bailarín y mánager de Las Tres.
"Es una ciudad que acoge mucho a las personas que llegan y que me ha dado a la mujer de mi vida", resume el brasileño desde su hogar, un departamento que le ofrece una vista amplia del norte de la urbe.
Acompañado de su esposa, Dora West, y sus dos 'hijas' (las chihuahuas Barbie y Nina), Danilo relata cómo nació la historia de amor que lo hizo anclarse definitivamente en la 'Perla del Pacífico'. 
Se conocieron un jueves 27 de mayo del mismo año que llegó. Dora, quien en aquella época bailaba en Wilson Dance Show, ofrecía un show en un conocido restaurante y Danilo había llegado al lugar, acompañado de sus compañeros de grupo. Le impactaron la belleza y los movimientos de aquella sensual morena que formaba parte del cuerpo de baile. "La estuve mirando toda la noche", confiesa.
Tras la presentación, los miembros de ambos grupos quedaron en ir a divertirse a una discoteca y ahí conversaron e intercambiaron números. 
Cuéntale del beso sugiere Dora, mientras muestra en la computadora algunas fotos de cuando se estaban conociendo.
No me acuerdo exclama él con modestia.
¡Dile!
Es que el hombre no tiene memoria...
No seas mentiroso...
Nada... Intenté besarla en la discoteca, me dijo que no y yo pensé: ¿Qué le pasa?
Dora suelta una carcajada. Y es que aunque él quiso 'robarle' un beso la misma noche que la conoció, ella se la puso difícil.
Pensé que me veía como la chica de la noche y que ya al día siguiente ni siquiera se acordaría explica ella. 
Creo que fue por eso que me enamoré reflexiona Danilo en voz alta.
Al día siguiente, le marcó a su casa y, aunque le contestó la que ahora es su suegra, le dejó el recado.
Hijita, te llamó un chico, pero hablaba medio raro. Un tal Danilo... le avisó su mamá y Dora se emocionó pues no pensó que la fuera a contactar.
Después de hablar por teléfono durante una semana, volvieron a salir a una discoteca y ahí sí se besaron.
Sin embargo, la ilusión se ensombreció en diciembre, cuando los Ta' Dominado debían dejar el país. 
Soy sincera, tuve la percepción de que nunca más iba a regresar. Lloré esta vida y la otra. Pensé que mi historia de amor había muerto ahí revela Dora.
Sin embargo, retornó. En el canal les habían propuesto grabar una telenovela y cinco meses después estuvieron de vuelta.
Aún así, Danilo admite que en esos momentos su prioridad no era regresar tanto por amor sino por trabajo. 
Luego de concluir la novela, los Ta' Dominado partieron nuevamente, esta vez rumbo a Colombia, Honduras y Perú y su relación aún sin etiqueta sobrevivió gracias al correo electrónico y al Messenger.
Por amor, a inicios de 2007, Dora se pegó el viaje a Lima en bus: 25 horas de ida y 26 de vuelta. Meses después "pasó algo fuerte" y se separaron. Durante ese tiempo, el carioca incluso salió con la vedette peruana Paola Ruiz.
Estaba bien en mi trabajo, pero decidí regresar cuando me pregunté si seguía amando a Dora. Y como sabía que era así, cogí una maleta, me fui al terminal terrestre y tomé un bus que me trajera de regreso relata Danilo, quien volvió a Guayaquil en mayo de 2008.
Reconquistarla no fue fácil. Como en ese año Dora participaba en Bailando por un sueño, Danilo aprovechó para enviarle al set un oso de peluche gigante. 
Los papeles se habían invertido. Yo ya no quería una relación con él por todas las cosas que habían pasadoacota la pelinegra.
Pero el amor pudo más y regresaron. Cuatro años después, se fueron a vivir juntos. Y, finalmente, en diciembre de 2012, se casaron civil y eclesiásticamente.
Dora cuenta que aunque no hubo la mega fiesta de petición de mano, los detalles nunca faltaron entre los dos.
¡Habla serio! Sí me arrodillé -aclara Danilo, haciendo gala de una expresión guayaquileñísima.
Y es que a lo largo de los ocho años que lleva afincado en el Puerto Principal, ha adquirido muchas costumbres locales.
Ama el caldo de bola de su suegra, en su vocabulario no faltan palabras como "loco", "chuzo" y "ñaño", disfruta visitar el mirador del Cerro Paraíso y conoce gran parte de la ciudad (aunque admite que no se sabe el nombre de las calles). "Pero lo más guayaco que hago es comer encebollado en la madrugada", asegura con una amplia sonrisa. Definitivamente su corazón se quedó 'dominado' en Guayaquil.

* Texto original de la nota Se quedó 'dominado' por una guayaquileña, que salió publicada en la edición del 24 de julio de la revista Dominguero, de Diario EXTRA (Guayaquil-Ecuador).

No hay comentarios:

Publicar un comentario